✝ Comunidad de Fe
Desde una célula levantada tras un tornado hasta un templo con capacidad para 300 personas: así ha sido el camino de fe, entrega y visión que Dios ha trazado para el Templo El Alfarero.
En la comunidad de Nuevo Belén se levantó una célula bajo la responsabilidad del hermano Murillo y su esposa. Un tornado inesperado destruyó el lugar donde funcionaba, pero los moradores de la comunidad se unieron para reconstruirlo, levantando nuevamente los tubos y las hojas de zinc que cubrían el espacio.
Ante esta situación, el pastor Eustiquio envió a la hermana Marina de Tuñón, quien tomó la obra a su cargo y dio inicio a la célula.
La hermana Marina asumió formalmente el reto de dirigir la célula, conformada por un grupo de niños y hermanos, entre ellos las hermanas Lupe, Josefa, Yesenia y su esposo. Contó también con el apoyo de la hermana María de Rodríguez (esposa de nuestro pastor actual), la hermana Zoraida de Berrios, María de Santimateo y otros hermanos que trabajaron con dedicación por el avance de la obra.
Después de 8 años de labor constante, la pastora Marina decidió dejar el pastorado de la obra.
A las 6:30 p.m. llegó el hermano Franklin Rengifo, acompañado del hermano Amín Mosquera, co-pastor de Cristo la Roca, quienes presentaron a la congregación a su nuevo pastor: Celso Rodríguez.
En ese momento la iglesia era un grupo pequeño de niños y hermanos. El pastor Celso aceptó el reto, pidiendo el respaldo de la congregación, y compartió una visión de crecimiento que, con el paso del tiempo, se fue cumpliendo. Bajo su liderazgo surgió también una obra en Arizona, actualmente en espera de pastor.
El Templo El Alfarero ha crecido de manera constante y hoy cuenta con un amplio equipo de líderes que respaldan la visión pastoral del hermano Juan Sánchez y su esposa Yamileth de Sánchez.
El Templo El Alfarero expresa su profunda gratitud a la familia pastoral, fuente de inspiración para seguir trabajando e invirtiendo en el Reino.